En los resultados de la WAIS, el CIT muestra el nivel general y las diferencias entre los cuatro índices señalan las condiciones en las que rindes mejor y las que te exigen más esfuerzo.
Los subtests y la conducta durante la evaluación ayudan a entender de dónde proceden esas diferencias. Lo esencial al interpretar la WAIS es relacionarlas con las condiciones que hacen que el rendimiento cambie en el trabajo, el aprendizaje o la conversación.
El CIT muestra el nivel general
El cociente intelectual total (CIT) es una puntuación global que resume varias áreas cognitivas. Se expresa en una escala con media 100 y desviación típica 15, e indica el nivel intelectual general respecto a personas de la misma edad.
El percentil del informe expresa la posición dentro de ese grupo de edad. El intervalo de confianza muestra un rango de puntuaciones que tiene en cuenta el error de medida. El CIT se interpreta junto con ese rango, no como un valor puntual exacto.
El CIT por sí solo no permite saber en qué tareas resulta más fácil rendir bien ni qué condiciones aumentan el esfuerzo. Ese detalle aparece en los cuatro índices. Qué es el CI total explica el significado de la puntuación global.
Los cuatro índices muestran qué condiciones favorecen o dificultan el rendimiento
El ICV —comprensión verbal—, el IRP —razonamiento perceptivo—, el IMT —memoria de trabajo— y el IVP —velocidad de procesamiento— permiten comparar tanto el nivel frente a personas de la misma edad como las diferencias entre los propios índices. Qué significan los cuatro índices de la WAIS explica qué mide cada uno.
Supongamos que el IVP es 95 y los demás índices rondan 120. El IVP se encuentra en la media respecto a personas de la misma edad, pero es relativamente bajo dentro de ese perfil. Las tareas que exigen buscar información visual o mover la mano con rapidez dentro de un tiempo limitado pueden dificultar que la persona aproveche toda su capacidad de comprensión y razonamiento.
Así, las diferencias entre índices muestran algo más que qué capacidad es alta o baja: indican cómo cambia el rendimiento de una misma persona según las condiciones de la tarea.
Cuando el informe incluye un análisis de diferencias, la significación estadística indica si una diferencia es difícil de explicar solo por el error de medida; la frecuencia base indica con qué frecuencia aparece una diferencia similar en el grupo normativo. Ambas aportan información sobre la solidez de las diferencias observadas y lo habituales o infrecuentes que son.
Los subtests y la conducta durante la evaluación ayudan a explicar las diferencias
Los cuatro índices muestran las diferencias entre áreas. Los subtests permiten concretar en qué condiciones se acentúan: búsqueda visual, retención de información oral, escritura o límites de tiempo, por ejemplo. Sus puntuaciones escalares tienen media 10 y desviación típica 3, una escala distinta de la del CIT y los índices, cuya media es 100.
Dentro del IVP, buscar y comparar símbolos exige operaciones distintas de escribir símbolos repetidamente siguiendo un modelo. Si solo la segunda tarea obtiene una puntuación baja, se puede ir más allá de «la velocidad de procesamiento es baja» y examinar si la escritura o los pasos de la tarea aumentaron la dificultad.
Si el IMT es relativamente bajo, durante la evaluación se pierde parte de una secuencia oral y en la vida diaria cuesta retener varias instrucciones verbales, estas observaciones se traducen en medidas como dar las indicaciones de una en una y dejar los puntos principales por escrito. Si el IVP es relativamente bajo y se agota el tiempo mientras se mantiene la precisión, interesa valorar si un cambio en el tiempo disponible o en la forma de responder permite rendir mejor.
Lo importante en la explicación de resultados es concretar en qué conductas de la evaluación aparecieron las diferencias y en qué situaciones cotidianas se repiten. Cómo interpretar un perfil cognitivo desarrolla la relación entre el perfil y la vida diaria.