Características de una comprensión verbal baja
Cuando la comprensión verbal es baja, las palabras desconocidas, los antecedentes que se dan por sabidos y las explicaciones abstractas pueden aumentar la carga.
- Conectar un término especializado nuevo con palabras o experiencias conocidas toma más tiempo.
- Se comprenden los ejemplos, pero cuesta resumir su principio común en pocas palabras.
- El significado aproximado de una palabra está claro, pero cuesta definirla o distinguirla de otra parecida.
- Si faltan conocimientos de contexto, resulta difícil reconstruir los vínculos que la explicación omite.
- Organizar las ideas en un orden y unas palabras comprensibles para otra persona requiere más tiempo.
En un campo conocido, el vocabulario y los conocimientos acumulados pueden hacer que estas dificultades pasen inadvertidas. La carga aumenta de repente al asumir una función nueva, entrar en otro sector o estudiar un tema desconocido, porque hay que aprender a la vez los términos y sus antecedentes.
Esto puede coexistir con entender de inmediato un diagrama o un objeto, explicar bien algo si se dispone de tiempo o tomar decisiones correctas a partir de casos concretos. La dificultad se concentra en recibir, organizar y responder utilizando únicamente palabras.
Qué representa el VCI de WAIS
El índice de comprensión verbal, VCI, de WAIS-IV reúne tareas de Semejanzas, Vocabulario e Información. En ellas se organizan significados y relaciones mediante palabras y conocimientos adquiridos, y se expresan como una respuesta. La comprensión verbal, Gc, describe una capacidad cercana.
Una puntuación puede ser baja frente al grupo de la misma edad o estar cerca del promedio y ser menor que las demás capacidades de la persona. En el segundo caso, alguien puede desenvolverse muy bien con diagramas u objetos y encontrar más dificultad relativa al trabajar con palabras. La composición de los índices se explica en qué significan los índices de WAIS.
El VCI no representa toda la capacidad para conversar. Si una parte de una instrucción larga se pierde mientras se escucha, también interviene la retención de información; si la dificultad está en leer el texto, hay que distinguir la carga del propio proceso de lectura.
Haz visibles el contexto y el resultado esperado
Para reducir la carga, además de utilizar palabras más sencillas, conviene mostrar qué hay que hacer y cómo reconocer que está terminado.
| Situación | Qué puede cambiarse |
|---|---|
| Una solicitud como «hazlo bien y lo antes posible» | Definir el plazo, el formato y la extensión, y mostrar un ejemplo terminado |
| Una norma con muchos términos especializados en la que hay que identificar qué te corresponde hacer | Separar los pasos necesarios y colocar al lado un glosario |
| Una tarea nueva explicada solo de forma oral | Mostrar primero una demostración y el resultado terminado |
| Un concepto nuevo presentado únicamente mediante su definición | Revisar ejemplos concretos y ver cómo encajan en la definición |
Las instrucciones orales largas añaden carga de retención. Dejar las condiciones importantes en un procedimiento breve permite consultarlas sin tener que repetir toda la explicación desde el principio.
El vocabulario y los conocimientos de contexto pueden seguir aumentando en la adultez. Para aprender una palabra, conviene relacionarla con las situaciones en las que se utiliza, además de conocer una definición breve. Recuperarla después de memoria y usarla ayuda a convertirla en vocabulario disponible cuando se necesita.
Utiliza tus capacidades fuertes para comprender y explicar
Si el procesamiento visoespacial es fuerte, puedes representar una secuencia con un diagrama de flujo, colocar el resultado terminado junto al trabajo en curso o comparar conceptos parecidos en una tabla.
Si el razonamiento fluido es fuerte, puede resultar más fácil comparar varios ejemplos y contraejemplos, descubrir su regla común y volver después a la definición verbal que releer una explicación abstracta.
Al explicar tus propias ideas, organiza primero las relaciones mediante un diagrama o una distribución y después conviértelas en texto. Para un reporte, una estructura fija de «conclusión, fundamento y siguiente acción» reduce el trabajo de decidir cómo empezar.
Haz visibles los antecedentes, el resultado esperado y los criterios de decisión, y empieza por el formato que mejor puedas manejar. Lo que importa es qué método te permite comprender y realizar la tarea. La diferencia entre formatos se desarrolla en capacidades verbales y no verbales, y cómo aprovechar la combinación de fortalezas, en el perfil cognitivo.